Archive for the ‘grecia’ Category

Las espartanas

agosto 5, 2010

Según el historiador Plutarco, el legislador Licurgo embarcó hacia otras ciudades para conocer sus costumbres y aplicarlas posteriormente en Esparta. Su intención era crear un estado que según su punto de vista fuera justo. Todos  aquellos que estaban reconocidos como ciudadanos podrían tener la posibilidad de ser felices. Sin embargo para Licurgo era condición indispensable que todos los ciudadanos tuvieran consciencia de lo importante que era cumplir la ley y pensó que el mejor modo de alcanzar sus ideales iba a ser educando a hombres, niños y mujeres.  A pesar de hacer incapié en la educación de todos los ciudadanos, el régimen de Licurgo fue rígido y poco democrático, no obstante mejoró mucho la situación de la mujer que era  mucho mejor que la de la mujer ateniense.

A partir del siglo VI a.C la educación en Esparta es requisito indispensable para la plena ciudadanía y es el propio gobierno de la polis el que tendrá por misión gestionar la educación pública y para ello contarán con magistrados especializados. La educación en Esparta  pretendía que los jóvenes se expresaran con solidez, de forma breve, mordaz, y con gracia.

Licurgo cometió verdaderas atrocidades. Según Plutarco para eliminar bocas improductivas  cuando un niño nacía, era examinado por el comité de ancianos que elegían  a los más hermosos y de constitución robusta. Si no pasaban la prueba los abandonaban en una cima.

La finalidad oficial de la mujer era tener hijos. Esto favoreció  que las jóvenes tuvieran  la mejor manutención y los mejores cuidados o por lo menos en igualdad de condiciones que los chicos.

Las mujeres también recibieron educación estatal, aprendieron a leer y a escribir y también fueron adiestradas en gimnasia, lucha y atletismo, pretendían capacitarlas para engendrar niños sanos y fuertes. La intención era combatir los rasgos considerados femeninos y al mismo tiempo  endurecer el cuerpo. La mujer espartana llevaba habitualmente el peplo arcaico, una especie de túnica sin coser por el costado que mostraba su cuerpo desnudo. Fueron habituales las bromas y comentarios lascivos entre otras polis, especialmente la ateniense, dónde las llamaban las fainomérides (“las que enseñan los muslos”). Durante las ceremonias religiosas, las fiestas y en competiciones deportivas iban directamente desnudas.

Mediante la educación femenina, se pretendía reducir al mínimo los sentimientos porque el matrimonio tenía una función práctica, tener hijos que pudieran convertirse en futuros guerreros. El préstamo de esposas entre amigos se consideraba normal, y estaba tolerado ceder a la esposa  a alguien más joven y fuerte que permitiera engendrar hijos vigorosos. En cambio, la actitud ante los hijos bastardos estaba mal aceptada por los gobernantes. En 412 a. C., una relación de Timaia, mujer del rey Agis II, con otro hombre constituyó un escándalo, y el hijo que tuvo fue excluido del trono por bastardo.

Podían heredar de sus padres lo cual las dotaba de una gran independencia, además administraban la economía familiar y mientras que los trabajos de la casa eran obligaciones de las esclavas las ciudadanas espartanas se dedicaban al deporte, la música y la familia. A los 15 años recibían unas tierras y se marchaban del hogar paterno, pasados unos 10 años contraían matrimonio. Los hombres se separaban desde muy jóvenes de sus familias, los acuartelaban para entrenarles en el oficio de la guerra. Las mujeres permanecían mucho tiempo solas en sus hogares viviendo con una libertad e independencia que el resto de las griegas no tenían. Administraban su casa e incluso tenían derecho a participar en las asambleas políticas.

Los ilotas eran hombres y mujeres encargados del cultivo de la tierra, de tejer la lana y de aquellas labores que no podían hacerlas los guerreros porque no tenían tiempo. Según la ley de Esparta, los hombres tenían la obligación de dedicarse a la guerra, y las espartanas a tareas de organización del hogar y la educación de los hijos hasta que estos cumplían los siete años.

Las mujeres espartanas, a diferencia de las demás mujeres griegas que permanecían largo tiempo recluidas en el gineco, gozaron de una notable libertad económica, política y sexual. Fueron mujeres que se dedicaron a vivir sus propias vidas en el siglo VI antes de Cristo, donde vieron una época de esplendor.

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Safo de Lesbos (VI a.C.)

octubre 10, 2008

Poetisa que nació en la isla de Lesbos. perteneciente a la aristocracia, sufrió un tiempo de exilio en Silicia por un enfrentamiento familiar con el tirano Pítaco de Mitilene.

Mujer de gran belleza, tocaba la lira, con la que acompañaba sus composiciones poéticas. Se casó con un rico comerciante y, al quedar viuda y libre de obligaciones, fundó una escuela para mujeres jóvenes, donde daba clases de literatura, música, danza… No está suficientemente probada la hipótesis sobre el amor que sintió Safo por alguna de sus discípulas.

Platón la consideraba “La décima musa”. Escribió miles de composiciones, llegándonos a través del tiempo una pequeñísima parte, apenas se conservan unas 60. Tras su muerte,  se acuñaron monedas con su busto y los atenienses le hicieron una estatua de bronce.

“Quisiera estar muerta, y no miento;
ella me abandonó entre sollozos
y entre otras cosas me dijo:
“ay , qué terrible es lo que nos pasa,
Safo, créeme que te dejo contra mi deseo”.
Y yo le respondí: ve con bien
y acuérdate de mi,
pues sabes cómo te queríamos;
y si tú no, yo en cambio sí
quiero recordarte…
cuántos bellos momentos disfrutamos;
pues muchas coronas de violetas,
de rosas y también de azafranes
…junto a mí ceñiste,
y con muchas guirnaldas de olor
hechas de flores y trenzadas,
rodeaste tu cuello delicado;
y de abundante y cremoso ungüento
de brento y real perfumabas
a placer tu cabello;
y sobre blandos lechos
junto a suaves…
disipabas el deseo…”