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Feminicidios en Ciudad Juárez

mayo 31, 2010

Ciudad Juárez es la ciudad de México en la que puede decirse que el crimen organizado y la delincuencia campan a sus anchas, mientras que el Gobierno y sus instituciones perecen asfixiadas entre la brutalidad y la barbarie. Sus ciudadanos se enfrentan a la corrupción, el encubrimiento y la indiferencia de los funcionarios.

La ONG Nuestras Hijas de Regreso a Casa trabaja hace años para aclarar la muerte y la desaparición de centenares de mujeres, que creen poco creíble la explicación que da la fiscalía sobre el tráfico de personas.

Hace ya muchos años que las mujeres en Ciudad Juárez  no pueden vivir tranquilas, muchas de ellas desaparecen  y nunca más se vuelve a saber de ellas, aunque a veces las encuentran muertas después de haber sido violadas y maltratadas brutalmente, con partes de su cuerpo mutiladas o quemadas.

El Gobierno no se preocupa por tales hechos ni nadie se ocupa de buscar a las mujeres desaparecidas y mucho menos de juzgar tales crímenes. Y ante tal inmunidad cada vez desaparecen más mujeres, en diez años han desaparecido más de 500 mujeres y más de 500 han sido encontradas muertas.

Las víctimas de los feminicidios son mujeres jóvenes y pobres y sin ningún tipo de poder social, suelen ser camareras, empleadas o estudiantes que viven en circunstancias precarias y que incluso a veces tienen hijos que mantener.  Aunque también matan adolescentes y niñas.

Las mantienen un tiempo en cautiverio durante el cual son víctimas de una bestial violencia sexual para luego ser asesinadas. A veces, sus restos son encontrados al cabo de unos días o incluso años después de su desaparición. En ocasiones no aparecen jamás. Pero en cualquiera de los casos el sufrimiento de las familias de estas mujeres es desgarrador.

Las hipótesis sobre quien hay detrás de estas muertes son diversas y confusas, hay quien dice que puede tratarse de una red de tráfico de órganos, otros de una secta satánica y hay quien cree que podía tratarse productores de películas pornográficas. Pero los feminicidios de Juárez datan de 1993 y podrían estar asociados con prácticas y rituales del narcotráfico.

En 17 años solo han detenido a unas 20 personas pero ninguna tenía nada que ver con los asesinatos y no se ha resuelto ningún caso, la impunidad, a pesar de los esfuerzos y la lucha de diversas organizaciones de derechos humanos ha provocado la indignación de los vecinos y especialmente de las mujeres, que viven aterrorizadas.

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La marquesa de Pompadour, amante real

mayo 30, 2010

Nadie podía imaginar cuando nació en París Juana Antonieta  Poisson en el año  1721 que iba a convertirse en la maitresse en titre de Luis XV. O lo que es lo mismo la amante oficial y reconocida elegida por él, su favorita. Y nadie lo podía imaginar porque era hija de Francisco Poisson,  acusado de malversación de fondos y condenado que en 1727 huyó a Hamburgo y no regresó a París hasta 1739.  Juana Antonieta para poder continuar sus estudios se instruyó en un convento de ursulinas. Además la futura marquesa educa su voz,  descubre los secretos de la danza, y aprende reconocer las técnicas del dibujo y la literatura mientras se va convirtiendo en una joven que por su belleza va a llamar la atención de nobles y villanos.

El primer matrimonio de Juana Antonieta fue con el hijo del tesorero de la Casa de la Moneda, Carlos Guillermo, con quien se casó en 1741. El primer hijo del matrimonio nació a los nueve meses murió al poco tiempo, sin embargo en 1744 nació su hija Alexadrine. A Juana Antonieta le gusta pasar grandes temporas en el Castillo de Étioles, cerca del bosque de Sénart, lugar donde a Luis XV le gusta ir de caza y donde el 25 de febrero de 1745 se celebró una fiesta por todo lo alto y un gran baile de máscaras en honor al matrimonio Dauphin reunirá a Juana Antonieta y a Luis XV por primera vez.

En julio de 1745 Juana Antonieta se instala en las Tullerias, la nombran  Marquesa de Pompadour, ya se había separado legalmente de Carlos Guillermo y en septiembre fue presentada ante la Corte de Versalles, era la amante oficial de Luis XV. Nunca se había visto rodeada de tantas personalidades como por ejemplo  los hermanos París, el Cardenal de Tencin o el Cardenal Richelieu.

Los encuentros íntimos con el rey duraron poco tiempo, se dice que solamente hasta 1751, y que incluso le permitió mantener relaciones con otras mujeres jóvenes con la finalidad de mantener su estatus. Pero Madame Pompadour continuó siendo la confidente  del rey hasta su muerte, preparaba informes políticos y los ministros y el rey acudían a sus aposentos para entablar conversaciones políticas. Entre otras cuestiones aconsejó las alianzas entre Prusia y Austria que provocaron la Guerra de los Siete Años.

Era una mujer de un gran gusto y muy culta, conocía a los autores de su época, dibujaba con habilidad y había recibido lecciones de canto con algunas de las estrellas de la Ópera de París.  Le fue fácil convertirse al mecenazgo, recibía a los escritores en el entresuelo del intelectual Quesnay, su médico.  Ayudó a Diderot y protegió a los enciclopedistas, dio trabajo al pintor Boucher y a muchos artesanos que trabajaban la porcelana de Sèvres. Organizaba espectáculos en la corte , toda clase de espectáculos. Supervisó monumentos como la Plaza de la Concordia y el Pequeño Trianón. Compró el Hotel d’Evreux, al que conocemos hoy como Palacio del Elíseo.

Madame de Pompadour tenía cuarenta y dos años en febrero de 1764. No se encontraba bien  y a menudo tenía problemas de corazón. Durante su estancia en Choisy cogió un resfriado, pero era algo más que un simple resfriado. El 29 de febrero escupía sangre, el diagnóstico de los médicos fue muy claro: la marquesa tenía neumonía.

Había pasado una semana sin señales de mejora, Luis XV se mantenía junto a su lecho tanto tiempo como le era posible porque aunque Madame Pompadour ya no era su favorita, era sin lugar a dudas, su mejor amiga. El 10 de marzo el médico cree que no hay nada que más que hacer, sin embargo se recuper y el 24 de marzo mejora y regresa a Versalles. En la tarde del  7 de abril, la marquesa sufrió una recaída, tenía gran dificultad para respirar.

Muere la mañana del 15 de abril a las nueve y media. Según un protocolo establecido por Luis XIV, sólo los reyes y príncipes pueden morir en  Versalles. Sin embargo la marquesa de Pompadour murió en Versalles gracias a la gran amistad que durante 20 años le había unido a Luis XV. Discretamente y en silencio, la llevaron enseguida a su mansión.

Los funerales fueron oficiados en Notre Dame, el interior estaba completamente revestido de negro. Ni el mal tiempo, ni la lluvia, ni el viento pudieron evitar que Luis XV esperara en el balcón de mármol de la corte de del castillo sin poder apartar la mirada de la avenida París. El rey no se movió de allí hasta que desapareció el cortejo fúnebre y a su paso gritó: “Estos son los únicos honores que yo puedo rendirle. Piensénlo, una amiga de veinte años! “