Hammurabi

En las culturas del Proximo Oriente Antiguo son los dioses quienes dictan las leyes a los hombres, las leyes son sagradas. El dios Samash, el dios sol, dios de la Justicia , entrega las leyes al rey Hammurabi de Babilonia (1790-1750 a. C.).  Antes eran los sacerdotes del dios Samash los que ejercían como jueces pero Hammurabi estableció que fueran funcionarios del rey quienes realizaran este trabajo fortaleciendo al monarca. Unifica los diferentes códigos existentes en las ciudades del imperio babilónico.

Generalmente se pagan multas, también existe la mutilación e incluso la pena de muerte. En algunos casos se aplica la ley del talión, es decir, hacer al agresor lo mismo que él hizo a su víctima.

La mujer no estaba igualada al varón en la vida pública ni en la familiar, ni tampoco sus hijos. La finalidad del matrimonio era la de cubrir las necesidades del hogar, el matrimonio era  una especie de contrato en presencia de testigos en el que la mujer estaba obligada a darle hijos al varón.

El esposo podía tener varias concubinas pero sus derechos eran inferiores a los de la esposa principal y en su mayoría eran esclavas. La mujer principal debía tener cuidado de no ser abandonada. Eran causa de abandono, la esterilidad o enfermedades graves, negligencia en la labor diaria, malversación de fondos e injurias contra el marido.

Respecto al dulterio las normas también son muy curiosas:

129 § Si la esposa de un hombre es sorprendida acostada con otro varón, que los aten y los tiren al agua; si el marido perdona a su esposa la vida, el rey perdonará también la vida a su súbdito.

130 § Si un hombre fuerza a la esposa de otro hombre, que no había conocido varón y vivía aún en la casa de su padre, y yace con ella, y lo sorprenden, que ese hombre sea ejecutado; esa mujer no tendrá castigo.

131 § Si a la esposa de un hombre la acusa su marido y no ha sido descubierta acostada con otro varón, que ella jure públicamente por la vida del dios, y volverá a su casa.

132 § Si a la esposa de un hombre, a causa de otro varón, se la señala con el dedo, ella, aunque no haya sido descubierta acostada con el otro varón, tendrá que echarse al divino Río por petición de su marido.

Fuentes: Biografía e historia y el material de uso docente de la Universidad de Alcalà y Siglos curiosos

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