Las hetairas

Hetera o Hetaira en griego significa la compañera de los hombres. En el siglo IV a. de C. las hetairas eran las cortesanas de la antigua Grecia, dedicaban su vida a satisfacer el sexo de los hombres, eran las prostitutas situadas dentro de la clase social alta. Se diferenciaban del resto de cortesanas, fueran libres o esclavas.

La mayoría poseía una gran belleza física, pero además tenía una formación intelectual y artística notable, se formaban en oratoria y filosofía y mostraban unos modales refinados de los que no gozaban todas las mujeres griegas.

Son mujeres elegantes, sonríen de forma encantadora, jamás ríen estrepitosamente y tratan a los hombres con habilidad, jamás se ofrecen a quien no las solicita. En los banquetes cuidan de no emborracharse y de atracarse de comida indecentemente. No hablan más de lo preciso, jamás se burlan de nadie y solamente miran a aquel que paga. Procuran agradar a su amante y conquistarlo.

Eran independientes, tanto en lo económico como en lo social, administraban su dinero y sus propiedades aunque necesitaban un buen protector. En cambio, las mujeres griegas eran desposadas en la pubertad y desde ese momento quedaban recluidas en el hogar para atender la casa y al marido y ofrecerle descendencia.

Mientras que las mujeres utilizaban trajes de lana y lino para esconder su cuerpo ellas utilizaban vestidos de gasa semitransparentes, utilizaban a menudo el color azrafranado, y se maquillaban con polvos blancos, signo de no tener que trabajar. Sus peinados eran complicados y llenos de postizos.

Las fuentes históricas son los vasos pintados en los que se ha representado escenas de symposiom o banquete. Ni las esposas ni las hijas asistían a los banquetes. Acudían las hetairas porque se creía que el placer y la conversación que daban era muy superior al de las esposas.

Las hetairas tenían acceso a la cultura de la época y podían distraer con su música, su baile y su recitación. Fue tal el grado de formación de las hetairas que muchos autores hablan de hetairas unidas al mundo de la política y de la cultura.

Aspasia fue la más famosa. Amante de Pericles consiguió introducirse en los más altos círculos políticos e intelectuales de Atenas, se convirtió en la “primera dama” ateniense y demostró ser sabia y astuta. Sócrates quedó deslumbrado por su habilidad retórica e incluso algunos autores le han atribuido el Discurso fúnebre de Pericles. Pericles llegó a violar una ley que él mismo había promulgado para reconocer como ateniense al hijo que había tenido con Aspasia, e incluso lloró para defenderla de impiedad en lo que al parecer también era un ataque político. Se convirtió en el blanco de duras críticas hasta que a la muerte de Pericles se casó con un carnicero llamado Lisicles.

Mujeres transgresoras, las hetairas superaron las barreras que su oficio les imponía y consiguieron deshacerse del yugo social y cultural al que estaban sometidas la mayoría de mujeres de la época.

Fuente: el artículo “Hetairas: las cortesanas de la antigua Grecia” de Marta Fabregat,  historiadora

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3 comentarios to “Las hetairas”

  1. Marta Fabregat Says:

    Buenos días, soy Marta Fabregat autora del artículo. Gracias por difundir!

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