Los yoruba, los igbo y los dahomey

Estás tribus estaban en las áreas boscosas del África occidental y en todas ellas las mujeres tuvieron  relaciones de género favorables. Las mujeres tenían sus propios campos y cultivaban sus propias cosechas. Dominaban los mercados locales y podían adquirir una considerable riqueza a través del comercio.

Para casarse, los hombres tenían que pagar el precio de la novia, azadones de hierro, cabras, ropas y posteriormente dinero, que indicaba que estaban de acuerdo en que la novia era una persona muy valiosa y que sus padres y parientes no la iban a dejar escapar sin ser compensados por sus aptitudes económicas y reproductoras.

Los hombres practicaban la poliginia, pero solo podían hacerlo si consultaban con sus esposas de mayor edad y obtenían su autorización. Las mujeres disfrutaban de una amplia libertad de movimiento y viajaban a las ciudades con mercados donde habitualmente tenían relaciones extramatrimoniales. Además, en algunos estados las mujeres podían pagar el precio de otra mujer y casarse con ella.

Las mujeres del África occidental también lograron un alto estatus fuera de la vida doméstica. Pertenecían a clubes femeninos y sociedades secretas, participaban en los consejos de las aldeas y se movilizaban en masa para buscar remedio contra los malos tratos de los hombres.

Entre los igbo de Nigeria las mujeres se reunían en consejo para discutir los asuntos que les afectaban como comerciantes, agricultoras o esposas. Un hombre que violara las reglas de mercado de las mujeres, que dejara que sus cabras comieran sus cosechas o que maltratara continuamente a su esposa corría el riesgo de una venganza de masas. El canalla era despertado en mitad de la noche y apaleado violentametne en su choza. Bailarían danzas obscenas, se burlarían de su virilidad y utilizarían su patio trasero como letrina hasta que prometiera enmendarse. Lo llama ban: “poner a los hombres en su sitio”.

Los gobernantes eran casi siempre hombres pero parientes femeninos ocupaban cargos que les dotaban de un gran poder tanto sobre los hombres como sobre las demás mujeres. Algunas dirigían los cultos religiosos y administraban las residencias reales.

Fuente: Marvin Harris, Introducción a la antropología general (Alianza editorial)

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2 comentarios to “Los yoruba, los igbo y los dahomey”

  1. Miguel Castillo Says:

    Hola mi nombre es Miguel y ya llevo mucho tiempo como santero. Mi intención es que se sepa en todo el mundo que la religión yoruba merece respeto como todas las demás que existen ya que hay algunas personas que pasan esto por alto y cometen errores que es lo que hacer que otras personas critiquen la religión. También deseo conocer amigos y amigas que de alguna manera crean que lo que yo he escrito aquí es cierto.
    muchas gracias

  2. El Bibliófilo Enmascarado » Blog Archive » RESEÑA: Negros son los dioses de mi África, de Frank Yerby Says:

    […] cual son, con sus lados buenos y malos. está calificada por muchos críticos como su obra maestra. AQUÍ podéis leer un interesante artículo sobre las costumbres de los Dahomey y AQUÍ sobre sus mujeres […]

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