Marie Curie

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mujer y cientifica

mujer y científica

Marie Sklodowska fue una extraña mujer con una larga cabellera rubia, que se matriculó en el curso de ciencias de la Sorbona en 1891. Absorta en sus estudios, sus únicas relaciones en el barrio Latino eran sus compatriotas polacos, y sus únicos ingresos unos pocos rublos que le mandaba su padre desde Polonia.

Llegó a pasar semanas enteras subsistiendo con té, pan y mantequilla y apenas encendía la calefacción. Tres francos diarios no daban para más hasta el punto que cogió una fuerte anemia que incluso le provocaba desvanecimientos.

El matrimonio no figuraba en sus planes pero a los 26 años conocíó a Pierre Curie, científico de 35 años dedicado a la investigación, que le propuso matrimonio. Aceptó y se instalaron en el 24 de la calle de la Glacière de París. Marie aprendió a compaginar las labores de la casa, que realizaba lo más rápido que podía, con la investigación en el laboratorio junto a su marido.

En 1897 ya disponía de dos títulos universitarios y una beca y había publicado una monografía sobre la imantación del acero templado. Pretendía obtener un doctorado que realizó basándose en un estudio de Becquerel  que había descubierto que las sales de uranio emitían ciertos rayos de naturaleza desconocida,  fenómeno al que Marie llamó radiactividad. Aunque el origen de la radición seguía siendo un misterio.

En un cuartucho del sótano de la escuela de física, Marie descubrió que el torio también emitía radiaciones, igual que el uranio, pero en ambos casos la radioactividad era más fuerte de lo que podía atribuirse al uranio o al torio existente en los productos estudiados y por tanto pensó que debían contener alguna substancia mucho más radioactiva y por fiuerza debía ser un elemento químico desconocido hasta entonces.

Pierre abandonó sus trabajos para ayudar a Marie. Comenzaron separando y midiendo la radioactividad de cada elemento y descubrieron la existencia de dos elementos nuevos en lugar de uno. En julio de 1898 aununciaron el descubrimiento de una de estas substancias a la que Marie en honor a su tierra natal bautizó como polonio. En diciembre dieron a conocer el radio, elemento de enorme radiactividad. Pero aun pasaron cuatro años hasta que pudieron probar la existencia de esos dos elementos, hasta que pudieron prepararlos en estado puro y pudieron establecer su peso atómico.

Al nacer su hija Irene (que posteriormente logró un Nobel) necesitaron emplearse como profesores, él en la Sorbona y ella en una escuela de señoritas de Versalles. Para compaginarlo con sus investigaciones, a menudo se olvidaban de comer y de dormir.

Les llegó una demanda desde los Estados Unidos para que algunos ingenieros pudieran trabajar con el radio, pero para ello necesitaban el resultado de sus estudios. El matrimonió pensó si debía vender los derechos o por el contrario iban a entregar sus estudios sin recibir nada a cambio. Marie expresó que patentar la técnica sería contrario al espíritu científico, con lo que Pierre estuvo de acuerdo. En 1903 les concedieron el premio Nobel de física aunque lo compartieron  con Becquerel.

El 19 de abril de 1906 Pierre murió atropellado por un coche de caballos al atravesar la calle Dauphine y Marie se convirtió en un ser solitario. El Gobierno francés le propuso concederle una pensión nacional pero ella la rechazó alegando que era perfectamente capaz de sacar adelante a sus dos hijas. En mayo le otorgaron la cátedra que había realizado su marido en la Sorbona, convirtiéndose en la primera mujer que en Francia desarrollaba una labor semejante en una universidad.

No fue admitida en la Academia Francesa de las Ciencias, perdió por un voto. En 1911 Suecia le concede el Premio Nobel de Química. La Sorbona y el Instituto Pasteur fundaron el Instituto Curie de Radio, Madame Curie dirigía el laboratorio de radioactividad. Además, conferencias, coloquios, ceremonias universitarias, etc. la llevaron a viajar por el mundo.

Marie, apenas se sometía a los análisis de sangre que tanto recomendaba a sus alumnos. Durante 35 años había estado expuesta a la radiación de rayos Roetgen. No dió importancia a un leve fiebre que empezó a molestarla, pero en mayo de 1934 una gripe la obligó a guardar cama. Nunca más se levantó y los análisis revelaron que la había matado el radio. La enterraron en el cementerio de Sceaux junto a su marido en una completa intimidad.

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