Para las mujeres no ha resultado fácil iniciarse en el mundo de la copetición ajedrecística. En el siglo XVIII hombres y mujeres solteros jugaban al ajedrez como preámbulo del juego amoroso, para intentar mantener una relación romántica.
Pero cuando en el siglo XIX el ajedrez se puso de moda en los cafés y clubs la jugadora femenina desaparece radicalmente de la escena y a menudo no se les permite siquiera estar presentes. Se les excluye de partidas y torneos y aunque no participa oficialmente se reconoce en aquella época el excelente juego de Amalie Paulsen(1831-1869), hermana de Louis y de Wildfried Paulsen.
El primer torneo femenino se juega en Londres para celebrar el jubileo de la reina Victoria de Inglaterra y evidentemente no estuvo exento de críticas. Más tarde, en el siglo XX, Vera Menchik se enfrentó a las normas de la sociedad de principios de siglo participando en torneos de ajedrez para hombres. La sociedad de la época la miraba con desdén, además debió enfrentarse a la dura oposición de algunos hombres que se sintieron heridos en su orgullo por verse derrotados ante una mujer.
Menchik nació y se crió en Moscú donde aprendió a jugar al ajedrez, en 1921 se trasladó a Inglaterra con su familia. En Hastings, ciudad a la que se trasladó, se celebra un torneo anual de ajedrez. Se afilió al club de ajedrez de la ciudad y se hizo discípula de Geza Maroczy. Decidió competir exclusivamente en campeonatos reservados para hormbres y en campeonatos del mundo femeninos, ganando la mitad de las competiciones con solamente 22 años. Aunque sus resultados no siempre fueron brillantes gano a ajedrecistas de la talla de Max Euwe, Jacques Mieses, Lajos Steiner, Frederick Yates, Edgar Colle, Fritz Sämisch y George Thomas entre otros muchos.
Las tres hermanas Polgar, nacidas en Budapest en el siglo XX, son excepcionales jugadoras. Judit y Susan se convierten en Grandes Maestras y Sofía ha conseguido el título de Maestra Nacional. Nunca fueron al colegio, fueron educadas en casa porque sus padres eran pedagogos y desde pequeñas las llevaron a jugar torneos para hombres.
Hoy en día hay mujeres de todo el mundo que intentan abrise camino en el mundo del ajedrez pero creo que no les resulta fácil. Desgraciadamente existen campeonatos como el World Chess Beauty Contest un concurso para mujeres ajedrecistas en el que, registrándose cualquier persona en su web tiene derecho a votar por una ajedrecista y no precisamente compiten en un tablero, se trata de votar a la más guapa. Creo que convierten el ajedrez y la inteligencia femenina en una burla.
Mayo 14, 2009 a las 7:55 pm |
Hola!
Muy interesante tu exposición sobre las mujeres y el ajedrez yo hace tiempo traté también este tema en mi blog, te dejo el enlace por si te da curiosidad
http://ellashistoria.blogspot.com/search/label/ajedrez
Te puedo adelantar que respecto a Vera Menchik hay una anécdota bastante graciosa, se fundó un Club llamado Vera Menchik y en cuanto al origen de este club se dice que un ajedrecista llamado Albert Becker dijo irónicamente (antes de empezar un torneo) que proponía abrir el club Vera Menchik y de este serían miembros todos aquellos derrotados por ella en el ajedrez y al final el mismísimo Becker fue el primer miembro de este club
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Respecto a lo que comentas del World Chess Beauty Contest opino igual que tu, lamentablemente muchas cosas relacionadas con nuestro género se banalizan demasiado, supongo que por eso lo femenino muchas veces no es tan valorado y aqui es cuando nosotras debemos poner de nuestra parte para evitar y acabar con eso.
Un saludo!
Mayo 15, 2009 a las 7:06 am |
Gracias por tu aporte y tu enlace, que me parecen ambos muy interesantes. Por cierto, soy seguidora de tu blog